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En esta instalación Franceschi concreta un conjunto plástico mediante el cual re-significa objetos e imágenes religiosas de un relicario, renombrándolos como recuerdos e invitando al visitante a llevárselos. Estos “recuerdos” junto a la imagen del Santo Sepulcro, funcionan como el punto de intercambio entre la obra y el público. Punto de intercambio convertido en punto de acción, al trasladar las raíces del mito cristiano “Come de mi, bebe de mi y tendrás vida eterna”, hacia la labor del artista como multiplicador de significados y hacia una obra en mutación continua, cercenada y reinventada por la intervención constante del espectador. |