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Derechos culturales

Una plataforma institucional y jurídica para la transformación cultural

  Resumen 

Miércoles 27 de octubre, 5:00 pm , Sala C, Fundación Celarg

Ley de protección y defensa del patrimonio cultural. Análisis y propuestas
Douglas Carrasco, Iraida Vargas y Ronny Velásquez
Moderador: Joaquín López Mujica

La doctora Iraida Vargas, inició su ponencia con una importante reflexión sobre la gravedad que reviste el hecho de que no exista corresponsabilidad entre el proyecto político y el proyecto cultural de un país, ya que el proyecto político debe ser concebido como cultural. Hizo especial énfasis en que la ley actual (aprobada en 1993), si bien no obedece a una política cultural coherente y no es una ley orgánica, es mejor a la ley anterior (1945), en la cual era considerado patrimonio sólo lo material, además de ser realizado por hombres. Por su parte para Ronny Velásquez el patrimonio debe tener un sentido, una memoria. Cree que en nuestro país existe un avance importante en este sentido pues en nuestra Constitución se garantiza el respeto al patrimonio tangible e intangible, pues no sólo lo material debe ser considerado patrimonio, también los cantos chamánicos o la lengua, por ejemplo. Considera que nuestras culturas han sido silenciadas por el proceso colonizador. Resaltó por ello la importancia de las misiones en la estructuración de ciudadanos que tengan una relación amplia y crítica con los procesos culturales del país, de manera que lo que se considere patrimonio parta de un acuerdo en común que a su vez garantice su cuido y preservación. Finalmente el artista Douglas Carrasco, hizo un breve análisis crítico de la ley de patrimonio tanto la de 1945 como la de 1993. Esta última sin embargo, considera llena de incongruencias, que además actualmente bajo el nuevo marco constitucional está profundamente fuera de contexto.

Todos los ponentes insistieron en la necesaria descentralización de los entes encargados de la investigación, vigilancia, preservación y restauración de nuestros bienes patrimoniales, así como también ejercer permanentemente la contraloría social y aprobar una Ley de Cultura que contenga verdaderamente el espíritu transformador que demanda nuestro actual proceso.

 

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