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Una perspectiva crítico-analítica, partiendo de la primacía de aspectos tanto culturales como económicos y dentro de una reducida etapa cronológica, se convierten en un adecuado punto de partida para acercarse a la participación de Rómulo Gallegos en el ámbito cinematográfico venezolano, desde la fecha de su regreso al país en 1936.
Desde el despacho de Educación promovió el cine educativo (1936) y desde el Concejo Municipal del Distrito Federal (1941) alentó sobre las posibilidades de tal medio. Su participación directa en el cine nacional, dentro de lo que hemos dado en llamar “Primer intento industrial del cine nacional (1938-1943)”, orienta las pesquisas hacia los agentes y sistemas de propiedad empresarial que participaron en la fundación y actividad de su compañía Estudios Ávila (1938-1942). Fue ésta la primera empresa cinematográfica en el país que, con aspiraciones culturales y comerciales, se ocupa de la producción de la propaganda institucional a través del cine.
Será a través de esta productora que el novelista, en íntima relación con el cineasta Rafael Rivero Oramas, realice en 1941 el largometraje de visos neorrealistas titulado Juan de la calle.
Estudios Ávila tuvo su etapa de esplendor y su posterior quiebra. Durante ese período enriqueció la cultura nacional con una lista de materiales fílmicos que merecen un estudio más detenido debido a su inocultable interés historiográfico. Ese recorrido es importante, además, porque pone de relieve la existencia de una serie de participantes poco conocidos en la actividad cinematográfica nacional. Otros aspectos que va destacando esa pesquisa es el cambio de políticas culturales ejercidas por el gobierno sobre el cine, así como la confirmación de los estrechos vínculos entre éste y las altas esferas del poder político. |