Rafael Castillo Zapata

El Cuaderno Guayanés: la escritura como resto en Canaima de Rómulo Gallegos  

La crítica genética ha tratado de leer el cuaderno de notas que Rómulo Gallegos llevó mientras recorría Guayana, capturando datos para lo que sería luego Canaima, como un prototexto cuya consideración podría aportar pistas importantes para entender el proceso de engendramiento y configuración de la novela.

La edición crítica de la colección Archivos (Unesco) del cuaderno guayanés, apuesta precisamente por un dispositivo de lectura que permita establecer «las correspondencias entre las notas y la novela», relacionando y colacionando los fragmentos del cuaderno con los capítulos de Canaima, en los cuales lo esbozado en los apuntes se materializa como forma ficcional coherente y completa. 

Nosotros, por nuestra parte, intentamos volver a leer el cuaderno guayanés en un sentido un tanto opuesto: nos interesa no tanto lo que pasa de las notas al texto sino, precisamente, aquello que no pasa, lo que el escritor esboza y desecha, lo que el escritor apunta y luego ignora. Y esto para proponer una reflexión que intenta pensar el engendramiento de la escritura como un proceso, no sólo de acumulación y de selección, sino también de sustracción y de resta. 

Queremos mostrar cómo Canaima no está armada sólo con aquello que las notas registran de la realidad guayanesa capturada por la atenta percepción del escritor viajero, sino también, y en medida no menos importante, por aquello que se pierde en el registro, aquello que se pierde en la transcripción –en el traslado, en el traspaso– de lo apuntado a lo novelesco, el vacío que media –espacio liminar donde se instaura lo ficticio como lugar de una falta sin fondo– entre el prototexto y el texto definitivo. 

Entre el cuaderno guayanés y Canaima, la escritura se desplegaría, así, como un movimiento constructivo que es al mismo tiempo destructivo, deceptivo, restante. La escritura como resto: ruina de la experiencia para que el texto sea.

Cuaderno guayanés, 1931
Libreta de apuntes previos a la escritura de Canaima
15 x 8 cm
Colección Sonia Gallegos

Carlos Pacheco

Antes, entonces y ahora: Rómulo Gallegos como significante estético y político en la cultura venezolana  

Durante el siglo XX, pocas figuras intelectuales alcanzaron a ser tan emblemáticas como Rómulo Gallegos, en su doble vertiente de novelista y político. En efecto, desde muy temprano en su vida, el intelectual caraqueño estuvo signado por una llamativa representatividad que lo hizo funcionar como una suerte de significante cultural (estético y político, fundamentalmente) de cambiante significación. Ya en 1909, aparece como estandarte del idealismo civilista de La Alborada, compartido con otros intelectuales de su generación.

Esta representatividad es potenciada desde 1929 por la publicación de Doña Bárbara, por su éxito inmediato y por el premio que recibe en España, ya que esta novela es la expresión más destacada de su discurso principista: el imperio de la ley, el rechazo a la violencia y al autoritarismo caudillista; la seriedad del compromiso ciudadano, la civilización a través de la urbanización y la educación. Después del llano, cuyo imaginario quedará fijado como estereotipo nacional (ambiente, música, baile, vestuario, leyendas, etc.), otras regiones de la geografía física y humana del país son representadas en sucesivas novelas, para convertir a su obra en una especie de mapa ficcional de Venezuela que adquiere y aún conserva (dentro y, sobre todo, fuera del país) el valor de imagen ficcional de la nación: Venezuela=Gallegos. Este carácter emblemático ha sido invariablemente reconocido por la institución literaria de múltiples maneras, en especial mediante la destacada presencia de Gallegos en los programas de educación media.

El carácter emblemático de Gallegos se completa con su participación como dirigente político de Acción Democrática, candidato presidencial y Presidente en 1948. Junto al de Andrés Eloy Blanco, su prestigio intelectual y moral es enarbolado por ese partido como paradigma de integridad ciudadana. Este valor simbólico se proyecta hasta los años de la petrodemocracia con diversos homenajes y con la elección de su nombre como epónimo de avenidas, municipios, instituciones, premios, etc.

Finalmente, en especial durante los años 1960, el parricidio literario como uno de los imprescindibles gestos vanguardistas, afecta en particular a Gallegos, ya que en ese momento él es uno de los emblemas más destacados de lo convencional y canónico que las nuevas generaciones de artistas y escritores quieren dejar atrás: una estética narrativa tradicional, una novela pedagógica, seria, estructurada, patriarcal, etc.

Paisaje de Apure, circa 1927
Fotografía en blanco y negro
6,5 x 9,5 cm
Colección documental Museo Rómulo Gallegos, Fundación Celarg

Gregorio Valera-Villegas

¿Cómo se forma, cómo se narra el extraño? La identidad narrativa en Reinaldo Solar de Gallegos  

Se trata de un ejercicio de hermenéutica narrativa (enmarcado en la hermenéutica filosófica) que busca indagar sobre la identidad narrativa de Reinaldo Solar, en tanto sujeto-personaje de la novela homónima de Rómulo Gallegos, a partir de la lectura-traducción de su relato.

La narrativa permite de alguna manera recuperar la autor-idad sobre su propia formación que tiene el individuo al convertirse en sujeto de su propio desarrollo histórico, visualizado en este caso como personaje-actor de acciones narradas. Así, el sujeto, en tanto sujeto narrado, se expresa y manifiesta en el relato en el cual se constituye en sujeto. Sujeto de narración y sujeto referido por las narraciones contadas, en el caso que nos ocupa, por Gallegos. Por consiguiente, si esa vida es fundamentalmente relato, en ese ser sujeto de narración y de relato corre consustancialmente un proceso propio de formación, y/o de conformación de una identidad que es identidad narrativa.

Finalmente, se trata de comprender la formación de un sujeto-personaje, Reinaldo Solar, considerado inadaptado, extraño, esto es, aquel que toma conciencia de su situación e intenta rebelarse. Tal formación puede ser entendida desde la mirada de un relato de ficción, por cuanto: el curso de una vida y su identidad son vividas como una narración. Al narrar, el ser humano busca un sentido para sus acciones o la de los otros, tiempo –finitud– y narración forman una unidad, el tiempo y el relato son constituyentes básicos del sentido de la formación.

Rómulo Gallegos en Ciudad Bolívar, 1931
Fotografía en blanco y negro
25 x 19 cm
Colección documental Museo Rómulo Gallegos, Fundación Celarg

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