Carmen Hernández

Dirección de Artes Visuales - Fundación Celarg

José de Jesús Dávila Balza en el Celarg

La Sala RG abre sus espacios para cobijar la primera exposición individual de un fotógrafo que seguramente en vida, no imaginó que sus registros pudieran ser considerados objeto de estudio estético. José de Jesús Dávila Balza fue un pionero sin proponérselo en la construcción de una mirada modernista en un pueblo andino muy alejado de la urbe. Según comenta José Antonio Navarrete, curador de la muestra “Dávila Balza fue «un moderno» que actuó  a la manera en que se lo permitieron sus posibilidades económicas y culturales y el ámbito en que se desenvolvió”. En el pequeño pueblo de Chiguará, que hoy no cuenta más que con unos pocos miles de habitantes, donde todavía se conservan el tiempo y el espacio de una apacible vida rural, se insertó la mirada de la modernidad retratística burguesa que nos ofrece las poses de las diferentes clases sociales con sus roles y atributos. Dávila Balza acogió la fotografía, entre otras actividades, impulsado por el espíritu inquieto de las ansias de conocimiento. 

Esta exposición forma parte de los objetivos de la Fundación Celarg de estudiar el acervo visual de esa creación que ha dado sus frutos en el interior de nuestro territorio, más allá de la mirada estrictamente “urbana”, y que contribuye a ampliar los márgenes de conocimiento y valoración de la producción visual de nuestro país. 

Aunque hoy en día todavía se perciben ciertos prejuicios ante la reproductibilidad técnica que representa la fotografía[1], esa condición de registro de la realidad posibilita abordar el conocimiento de lo cultural en un amplio sentido, desde el encuadre seleccionado por el fotógrafo, como por el contexto seleccionado y la pose que los sujetos asumen como fotografiable y digna de trascendencia. Susan Sontag reconocía que: “Fotografiar es conferir importancia”[2] .Es la mirada de lo público la que lleva a los sujetos a reconocer la validez de su postura frente a la cámara y de allí se revela cómo se reconocen dentro de ciertos parámetros sociales: es el deseo de expresar imponencia, gallardía, nobleza, inocencia, lo que trama a estas figuras. La muchacha que con aire distraído sujeta un libro en su regazo, recuerda el deseo moderno de incorporar a las mujeres en las labores educativas en las cuales la lectura ocupaba un lugar central, y que iconográficamente cuenta con un amplia representación en la pintura y la fotografía latinoamericanas. La mirada de Dávila Balza en pocas ocasiones se encuentra con la instanteneidad del azar y por ello, es que su trabajo es un aporte significativo al estudio histórico de los esquemas perceptuales de la fotografía en el país y en el continente. Cuando Dávila Balza fotografía los alrededores de Chiguará, no es casual que elija una escena en la cual se incluye el automóvil, como figura asociada al progreso y a los procesos de modernización. El fotógrafo, además de registrar la realidad, también expresa el deseo de ser parte de una nueva historia.  

Esta muestra revisa así la historia de la fotografía venezolana tanto en su dimensión técnica como en la conformación de representaciones sociales locales, sobre todo la revisión del “canon” que tradicionalmente ha valorado a los profesionales y no a los “amateurs”, y a su vez, permite crear conciencia sobre la necesidad de conocer y resguardar los archivos de imágenes fotográficas del interior del país, según bien plantea Gabriel Pilonieta Blanco refiriéndose a Mérida en su texto sobre Dávila Balza incorporado en este catálogo. El estudio de procesos creativos pocos conocidos, en este caso asociados a la fotografía, puede arrojar nuevos significados sobre los modos en que se han constituido formas identitarias en lo social y lo cultural.

Notas


[1] Paul Virilio es uno de los que cuestiona la transformación de las relaciones espacio/temporales que introdujo la fotografía y otros medios representacionales como el cine y el video, por esa condición de instantaneidad que supuestamente estimularía una “inercia polar”, una simultaneidad que disminuye la capacidad de “contemplación del entorno”. Cfr. Paul Virilio: El procedimiento silencio, Buenos Aires: Paidós, 2001.

[2] Susan Sontag: Sobre la fotografía, Barcelona: Edhasa, 1996, p. 38.

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