Gloria Blancato y Gabriel López

Presentación 
Carmen Hernández

"En cada cosa comienza o termina el universo"
Rafael Cadenas

Lo autobiográfico como dispositivo de enmascaramiento forma parte de la estrategia discursiva de los jóvenes artistas venezolanos, Gloria Blancato y Gabriel López, quienes se han aventurado a exhibir sus trabajos de manera conjunta, bajo el título Máscaras.

Etimológicamente el término máscara tiene origen árabe y está asociado al disfraz y a la figura del bufón con su condición de burla. En Europa esta palabra sufrió la influencia de la noción de masca que significaba bruja en las lenguas germánicas o célticas. Así, desde sus inicios máscara alude al deseo de ser otro. De manera similar, la noción de carátula, escogida por Gloria Blancato para describir su trabajo, hace referencia al maquillaje que simula el rostro real.

López recurre a la máscara de metal como posible armadura y Blancato apela al maquillaje también como mecanismo de defensa. Ambos han recreado referentes de virilidad y feminidad respectivamente, haciendo énfasis en la disolución de las convenciones visuales del género retratístico. Pero la diferencia sexual aludida es solamente un pretexto para reconocer al cuerpo como materia susceptible a ser sometida por las leyes sociales hegemónicas y reclamar así posibles resignificaciones, más allá de la violencia establecida por los cánones que condenan a la materia a ser constantemente fundada en una repetición inconsciente.

Cuando Gloria Blancato y Gabriel López combinan la autorrepresentación y la fotografía en un acto performativo -o en una acción corporal- que cuestiona la dignidad de la pose, puede pensarse que existe un deseo de reflexionar sobre las políticas de representación en un amplio sentido. Según la teórica norteamericana, Judith Butler, la performatividad es un acto que implica la reiteración de un conjunto de normas, que ocultas o simuladas, finalmente quedan afirmadas. Por ello, a pesar de sus diferencia, el desdibujamiento propiciado por ambos (el registro difuso en Blancato o la intervención gráfica en López) apuntan hacia la necesidad de revisar los modelos constituidos. Lo autobiográfico actúa entonces como una textualidad orientada a reflexionar sobre el campo de la visualidad, incluyendo las normativas de género sexual y artística. Ambas propuestas contribuyen a comprender que los límites impuestos por las clasificaciones son siempre frágiles y provisorios.

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