Nidal El Khairy es un joven artista y activista palestino que mezcla las imágenes de la vida diaria de su pueblo con el corazón, la agudeza y el sarcasmo que los mantiene resistiendo contra la ocupación militar israelí. Su familia es originaria de Ramleh, ciudad que fue objeto de limpieza étnica en 1948, cuando se creó el Estado de Israel. Nació en la Cisjordania ocupada, pero como una mayoría de palestinos ha vivido la mayor parte de su vida en el exilio, en Jordania. Luego de licenciarse en Arte en la Universidad de Massachusetts (EE UU) se mudó a Montreal (Canadá), donde vivió cuatro años y medio.

Nidal considera que los artistas no deben ser solo meros espectadores que retratan la realidad, sino participantes activos en la lucha por un mundo mejor y más justo. Esto le ha llevado a participar en organizaciones populares como Artistas Contra la Ocupación Israelí, la Coalición contra la Deportación de Refugiados Palestinos o Solidaridad Sin Fronteras. Asimismo, a través de su arte ha jugado un papel importante en la promoción del movimiento palestino de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) a Israel. El trabajo que presenta en la capital de Venezuela, Caracas, en la sede de la Fundación CEALRG, es producto de un proceso de improvisación con imágenes y texturas que ha sido desarrollado durante su breve estadía en la ciudad y que busca reflejar la realidad Palestina bajo la ocupación, colonización y apartheid israelí.

Las obras expuestas documentan y a la vez confrontan las vidas y experiencias de los palestinos bajo la ocupación. A pesar de vivir en espacios encerrados, rodeados del muro del Apartheid, de asentamientos coloniales y checkpoints que controlan todos los aspectos de sus vidas, los palestinos siguen resistendo y luchando por su libertad. Es esa voluntad silenciosa de levantarse por su dignidad humana frente a la opresión lo que Nidal El Khairy refleja en sus obras. El Khairy busca exponer la injusticia de la ocupación y nos desafía a ver las conexiones entre nuestras vidas cotidianas y las de los refugiados palestinos que intentan regresar a casa luego de sesenta y dos años de apartheid. En lugar de ofrecernos respuestas fáciles, su obra nos deja interrogantes acerca del significado de una paz sin justicia.

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