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Osvaldo Barreto (Omau) San Cristóbal, 2007 |
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Contemplor |
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Contemplor es un personaje que fue creado como la antítesis de Noún. Ésa es la supuesta intención; se trata de un yuppie cualquiera que deambula en el típico sin sabor de la cotidianidad, en una ciudad igual a la de Noún. Trabaja en una oficina vulgar y corriente y sus pensamientos suelen ser aún más corrientes, cada vez que intenta reflexionar sobre la trascendencia de las cosas, y uno cree que va a llegar a la iluminación termina por elaborar conclusiones facilistas y casi siempre convencionales, de esas que ofertan en la tele de a dos por una. Contemplor es, al igual que Noún, un espejo. La diferencia es que éste es de vidrio y Noún es de agua. Lo que quisiera de este personaje es que abandonara su cuadriculado esquema mental y se aventurara en las profundidades de lo desconocido, dejando atrás tanto banalismo, esnobismo, fetichismo, materialismo, conformismo, etc, etc. Pero como su dibujante, no soy capaz de ayudarlo porque no puedo exigirle a él aquello de lo que ni siquiera yo me he podido librar. Contemplor reacciona ante las señales que la vida sutilmente nos deja entrever, pero como la mayoría de nosotros no tiene el fundamento, la disciplina o quizá la mística para dedicarse a la solución, de esa manera la inopia va estigmatizando su rostro con una cruz y él, aunque lo percibe, prefiere darle largas al asunto y pensar con ligereza que la cirugía plástica es la solución. Contemplor, aunque parezca víctima de la sociedad y sus condicionantes, tales como los medios de comunicación, la religión, el consumismo, el positivismo y el mercantilismo entre otros, no es más que víctima de sí mismo ¿acaso eso no es lo que somos todos? |
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21 Un taxi llamado destino, de la historieta Contemplor (puesta en página 4), 2004 Lapicero sobre papel 25 x 19 cm Inédita |
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