José Leonardo Guaglianone

Asistente (suplente) - Dirección de Artes Visuales - Fundación Celarg

Omau: Entre el espejo de agua y el espejo de vidrio

El comic o historieta, en aparente búsqueda de legitimidad desde sus orígenes (que algunos se han atrevido a proclamar, dignamente, como “el octavo arte”), en tanto lenguaje artístico hace mucho autónomo, con una sintaxis propia y una historia articulada, a semejanza de la Historia del Arte. No resulta descabellado el anacronismo de entender a las imágenes-signo del paleolítico como los primeros comics, legitimando a su vez, la trascendencia estética inexorable de un lenguaje bidimensional que significa –construye significado– a partir del equilibrio perfecto, la simbiosis, entre  imagen y palabra.

La Dirección de Artes Visuales del Celarg, siguiendo sus objetivos de difundir el arte contemporáneo reflexivo de sus propios códigos, presenta esta muestra que supone la consideración institucional de una práctica artística (y dentro de ella una propuesta particular), marginal por definición y por intención. Un arte que no busca institucionalizarse precisamente porque significaría su muerte. Dolorosamente inserto dentro del género del comic-culto[1], marginal dentro de lo marginal, deliberadamente ajeno a todas las industrias culturales (del comic o  no), se hace forzosamente museable para la ocasión, en búsqueda de difusión, que no resulta lo mismo que visibilidad[2].

Al margen, una vez más, del grueso de la producción nacional de comics, atravesada por los intereses comerciales/industriales y las modas foráneas; Omau (Osvaldo Barreto) nos ofrece una propuesta de profundo sentido existencial, de contenidos filosóficos que nos atrevemos a vincular con necesidades de tipo espiritual, en tanto actitud estética, eficientemente “superadoras” del existencialismo romántico (el Genio y su soledad, la crítica al Sistema como forma –formadora– de la identidad individual), del que podrían ser acusadas injustamente estas tiras. La maestría dibujística hace posible la expresión eficiente de tales contenidos-inquietudes ontológicos, por un manifiesto conocimiento y manejo tanto de la Historia del comic, como de una diversidad de técnicas y tendencias de la historieta (pos)moderna[3].

Ante la excelencia analítica y discursiva de Osvaldo Barreto para explicarse a sí mismo y a su obra, hemos decidido citar, a continuación, un fragmento del proyecto expositivo, por representar una concreta síntesis estilística, que describe, a la perfección, las dos dimensiones elementales de todo arte, forma y contenido: 

“En un sagrado blanco y negro, y con un estilo gráfico que no obedece a tendencias de moda, se realizan estas historietas que considero atemporales en estilo y universales por su temática. En cuanto al dibujo, el tratamiento de la luz suele resolverse con dramáticos alto-contrastes, el paisajismo con tramados de plumilla y línea suelta, los difuminados son escasos y las figuras son tratadas con una línea gruesa de contorno. Los planos varían según la necesidad, pero por lo general son picados o contrapicados más o menos angulados, lo que hace que florezcan retorcidas y antinaturales perspectivas propias de un gran angular o un ojo de pez. Los temas varían; por la cantidad de interrogantes existenciales suelen tornarse filosóficos, por algunas notas o pies de página suele teñirse de literatura, pero lo cotidiano no deja de estar latente. Una continuidad manipulada para rayar en el absurdo, en la incongruencia, en la inconformidad, en la protesta. En algunos casos se toca el tema metafísico e intencionalmente se manejan segundas lecturas donde el ocultismo, lo numerológico y otras industrias se hacen presentes subliminalmente para complacer a lectores más agudos”.

Notas


[1] Proponemos aquí la categoría “historietas de autor”(o “comic de autor”), sustitutiva del problemático concepto de “comic-culto”, por hacer éste una diferenciación entre lo culto y no-culto, o lo que es decir una lógica de diferenciación o de élite, que banaliza los contenidos del cuerpo de trabajo que se pretende agrupar categóricamente.

[2] Nos referimos a la visibilidad como agente “consagrador” o de consagración del proyecto creador, dentro del campo artístico (o el campo intelectual) en el contexto del arte contemporáneo. Véase Pierre Bourdieu: Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción, Barcelona, Anagrama, 1997.

[3] En el caso de la historieta “Soid”, por ejemplo, se evidencia una referencia, directa o indirecta, del comic europeo de tendencia expresionista, salvaje, underground; influenciado en tanto género por los grabados del expresionismo histórico alemán de principio de siglo XX. Podemos apreciar uno de sus rasgos formales característicos en la definición de volúmenes, tanto de figuras como de fondos, por medio de líneas y formas semejantes a “arañazos”, originarias de las marcas y muescas violentas en las maderas xilográficas (rasgo típicamente expresionista: el gestualismo). Llama muchísimo la atención como este tipo de recursos formales del expresionismo histórico han pasado a otros lenguajes artísticos como el comic y el cine (El gabinete del Doctor Caligari y Nosferatu).

9  

La casa, de la historieta La casa del Noún naciente (puesta en página 17), 2001

Lapicero sobre papel

25 x 70 cm

Publicada por Fundajau, formato comicbook, 2002

La casa, de la historieta La casa del Noún naciente (detalle)

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