La Kasa Para La Raza
Asociación de artistas visuales con vocación social

Griselda Fernández

  Vicepresidenta
 
Asociación de Artistas Visuales La Kasa Para La Raza
 

En Cataluña, que se entiende a sí misma como una nación, se promueve muchísimo eso que llaman asociacionismo. Dicho de otro modo, que la sociedad civil se organice de acuerdo a sus intereses, placeres, preocupaciones. Hay asociaciones de artistas, de jóvenes, de jugadores de rol, de inmigrantes, de bailes tradicionales, etc.

El formato “asociación cultural” permite desarrollar nuestros proyectos de una manera organizada y sostenible y nos sitúa en el mapa político y cultural de la ciudad y de Europa. Somos Asociación: existimos. Podemos desarrollar proyectos y solicitar subvenciones, en definitiva, podemos actuar.

Somos un grupo de artistas venidos de muy distintas escuelas: de Disney al graffiti de calle, pasando por la ilustración y la pintura de caballete. Nos une la vocación mural y, como entidad, nos mueve la necesidad de convertir esa vocación en una herramienta sostenible para la transformación social.

En Europa se están cambiando los paradigmas: los extranjeros, llamados aquí muy intencionalmente “inmigrantes”, hace décadas que ya no somos aves extrañas que van de paso. Sino sujetos que colman las aulas de las escuelas de algunos barrios, pululan por algunas calles, se afincan en la ciudad, se empadronan, se quedan, conviven. Finalmente acaban por conocernos. En muchos casos ello aún genera roces y conflictos. Los recién llegados traen sus costumbres, algunos no las adaptan del todo a la nueva realidad y los oriundos se sienten amenazados. Empiezan las refriegas, las quejas a los ayuntamientos, llamadas a la policía. Muchos jóvenes carecen de ofertas para llenar su tiempo libre. El vacío y la desmotivación es la pobreza de Europa y toda forma de pobreza es, lo sabemos, violencia. Empieza a tomarse en serio la figura del trabajador social de calle. El graffiti se convierte en una de las opciones más inmediatas de cultura urbana para los muchachos más activos y motivados. En muchos casos, un graffiti estrecho y mal comprendido.

En este contexto, La Kasa quiere ofrecer herramientas que van a caballo entre el arte y la dinamización social. Dar a la calle un arte que sea responsable y válido como ejercicio del mismo, pero convirtiendo el proceso de creación en prácticas para los jóvenes y los no tan jóvenes. Convertir la práctica del arte en un ejercicio de sensibilización colectiva.

En poco más de un año hemos realizado acciones artísticas con grupos de africanos en busca de regularizar su situación legal, con jóvenes y adolescentes de Barcelona y otras ciudades como L´Hospitalet. Hemos compartido con artistas del muro en diversas ciudades de Europa y Cataluña. Hemos pintado con discapacitados psíquicos. Hemos viajado a los bordes de París para realizar murales en una escuela y allí han pintado con nosotros chicos de Senegal, Mali, Marruecos, Argentina, Vietnam y de la misma Francia. Nos comunicamos en varios idiomas, gesticulando, apoyados por las profesoras de español. Hemos ido a Lindau, una hermosa ciudad de la Baviera Alemana, en la que todo parecía de cuentos pero en la que no faltaron niños y jóvenes de todas partes del mundo con duras necesidades. Nuevamente, el mural era el catalizador para el encuentro. El arte: el puente para el encuentro.

Nos mueve la voluntad de hacer social todo cuanto hacemos, que cada paso sea un paso para todos. Que los artistas trabajen con la gente y la gente se encuentre con los artistas y compartan el andamio, los pinceles y se manchen la ropa con las mismas pinturas. Que sea el arte para todos. Para todos todo.

 

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