|
Más vale tarde que nunca…
dedico esta ponencia a María de la Encarnación
García,
madre de mi hija Sofía Estefanía D’Arago García para
quien también es esta dedicatoria.
Las Estrategias del Arte
contemporáneo- Arte =
Del Sánscrito hacer
Entonces nos preguntamos, ¿esta charla tendríamos que
titularla El Arte de La Guerra del Hacer?
Pero como hemos dicho en otras ocasiones, el Arte (la poyesis) es decir
el hacer – el producir – el crear, es una cualidad del hombre, aún más es la
cualidad que nos hace hombres, repetimos como siempre, potencialmente artistas
somos todos. Además ¿tenemos que asumir la palabra estrategia cómo
metafóricamente ha quedado establecida, cómo planificación?
Entonces nos preguntamos, ¿en la atomización contemporánea podríamos hablar de
las planificaciones del Arte?, ¿no sería esta pregunta una contradicción para lo
que el Arte (entendido cómo desde el Romanticismo), ha terminado siendo? Como
interpretación y expresión desde lo más íntimo, desde la interioridad, lo cual
tiene sus antecedentes en La Modernidad y su yo, el sujeto. ¿Por qué? Porque en
la medida en la cual los seres humanos nos hemos quedado solos, es decir,
dejamos de ser criaturas divinas – criaturas de Dios, con el cogito, ergo sum
cartesiano – el pienso soy, el inicio de la modernidad, desde entonces el Arte
(el hacer del hombre), que por lo demás tenía su soporte en los mecenas,
habiendo estado subordinado a la cristiandad hasta entonces, comienza a estar
sobre los hombros del hombre de La Ilustración, el Enciclopedismo, el Iluminismo
del siglo XVIII, quedando así sujeto de si mismo. Por eso en la
Modernidad, después de la primera “vanguardia”, el Romanticismo del siglo XIX,
su búsqueda vanguardista desde el principio (todo el siglo XX dio cuenta de
ello) ha sido la búsqueda de esa unidad perdida al convertirnos en
emuladores e inmoladores del soporte trascendental que nos daba lo divino. He
ahí la crisis Postmoderna, la quiebra de la razón cómo paradigma y de lo que
desde entonces hemos llamado Trans-modernidad, que lejos de ser una superación
dialéctica, como podría sugerir el vocablo trans, es más bien según
nuestro criterio, una aceptación de nuestras limitaciones y un evocar, un clamor
axiológico, una vuelta a los valores trascendentales, a lo sagrado, a lo
divino, ¿a Dios?
Por eso nos replanteamos ahora; ni artista, ni filósofo, HOMBRE. Finalmente y
sincerándonos, a mi nunca me interesó, ni me interesa, ni La Filosofía ni el
Arte por ellos mismos, fenómenos antropológicos, sino por la debelación del
Ser a través de los existentes, su manifestación - la Estética… el
conocimiento sensible - desde la physis (el engendrar y el emerger). El
Enigma de lo Divino, esa ha sido mi real y verdadera preocupación y ocupación…
“Del ser, no se puede tener nunca prensión plena sino sólo LA PALABRA
REMEMORACIÓN, HUELLA, RECUERDO” (Página 22 Más Allá Del Sujeto J. Vattimo).
Por eso he aquí mis palabras. La sabiduría nace antes de la historia y se
confunde con el mito. Más allá de la escritura, el carácter de la sabiduría
descubre la simultaneidad de los opuestos: a las espaldas de los sabios se
encuentran los símbolos divinos. Al no existir la escritura, la reflexión
descubre su propia meta en el mismo proceso argumentativo- oral ¿la imagen? Más
allá de La Filosofía está el camino de retorno y una recuperación de los
orígenes de la sabiduría, orígenes y raíces que se funden en La Grecia de los
sabios y que se pierde aún más lejos en la doctrina secreta del conocimiento
mistérico, siendo las divinidades órficas de Dionisos y Apolo los principales
protagonistas de este recorrido, donde se da, en medio de la tensión de los
opuestos, el equilibrio del uno – múltiple y el uno – todo. La “confusión” y
hasta la “pérdida” de la imagen estaría en el olvido de esa otra mitad que
participa en la tensión… ¿la necesidad de la palabra escrita estaría en la
acentuación, en nuestros tiempos, del conocimiento, más que en la
sabiduría?
No hemos encontrado la explicación de la naturaleza, y las características de la
sabiduría no se consiguen a través de lo que vendrá como ha creído el
“progreso”, sino a través de aquello que la precede, o sea, de los estudios de
sus orígenes. ¿Qué cosa hay antes de la sabiduría?, ¿Cuáles son los
fundamentos?, ¿Dónde queda la palabra, el logos, el discurso, el pensamiento, la
razón el sentido, lo que está más allá del conocimiento y la sabiduría?, ¿En el
enigma? ¿O debemos aceptar de nuevo lo divino?
¿Qué palabra nos permite ir más allá de si misma? Esta es la paradoja esencial
del lenguaje, su relación con la realidad por definición inaccesible al
lenguaje. No tenemos palabras para hablar de lo que no se puede hablar… Es allí
donde nos encontramos o nos reencontramos, decíamos, con la mitad extraviada de
los tiempos del conocimiento, el pensamiento sólo racional que ha olvidado sus
orígenes, la sabiduría, la lucidez, la mística, aunque tal vez tendríamos que
utilizar otra palabra ¿lo enigmático? lo circunvalente, lo trans personal para
que no se crea que ésta otra mitad es irracional, la lucidez, es el
impulso mismo de la razón crítica, y también su fundamento, nos dice Salvador
Paniker.
Lo presintió Platón: Dicho de otro modo, lo místico es la lucidez, la conciencia
sin símbolo interpuesto. Lo que no puede decirse fundamenta lo que se dice… con
lo cual podemos asegurar que en el principio no fue el verbo.
Pero bueno, las palabras y el valor de La Filosofía no radica en la esfera del
conocimiento, como nos dice Nietzsche, sino en la esfera de la vida. La
Filosofía (al igual que el Arte) se sirve de la voluntad de existencia con la
finalidad de una forma superior de existencia. Por eso, esta pretensión legítima
y honesta de buscar el o los planes, o planificación del Arte Contemporáneo, a
nuestro juicio tiene su respuesta en lo antes dicho. Pero ciñéndonos al
cuestionario de este Foro sobre La Estrategia del Arte Contemporáneo, en su
primera pregunta, ¿subjetividad o forma de conocimiento?, para nosotros no es
excluyente, porque el sujeto infundamentado, como le llama Kant, en su 3ra.
Crítica, es lo que da sustento a La Estética, y finalmente es desde nosotros
donde parte en la relación, subjetivamente la creación objetiva. Todo el Arte
desde el Romanticismo (los últimos 200 años), parte de una angustiosa
subjetividad, pretendiendo asir un conocimiento universal (una verdad, la unidad
que la presencia de la trascendencia Divina aseguraba) a través de su
parcialidad, cuando finalmente, es una RELACIÓN.
El otro cuestionamiento ¿cuáles son las propuestas del Arte Contemporáneo? Si en
el siglo XIX comienza a aparecer, con el Impresionismo o el Simbolismo, por
ejemplo, en la primera mitad del siglo XX se conjuran el vanguardismo, desde el
Cubismo, el Dadaísmo, el Surrealismo y todos los ismos hasta llegara al
Conceptualismo y sus derivados, con lo cual las propuestas ya no son de una
vanguardia, sino de tantas vanguardia como artistas hay.
¿Por qué la resistencia ante las “nuevas” propuestas? Es obvio, sin propuestas
trascendentes, universales, a cada artista no le queda más que ser un silopsismo,
no en balde hemos dicho desde hace mas de veinte años que finalmente en la
contemporaneidad, la máxima obra de arte es la “libertad”, el arte es la última
ágora de la tribu, el último sitio de reunión que le queda al hombre.
¿De qué manera se puede acercar al público a una propuesta artística?
Invitándolo a que se reconozca como lo que es, y se desarrolle (en el área que
sea) como un potencial creador ya que su condición, lo que lo hace humano, como
hemos dicho, es la de ser un hacedor, pues su condición es la de ser un
interpretador – hacedor, el universo viéndose a si mismo.
Las dos siguientes preguntas, la del acercamiento a las nuevas propuestas y la
de la pérdida del temor, están implícitas en las anteriores respuestas. Sin
embargo, creemos que en la medida en la cual abandonemos al Arte como algo
único, solemne y propio de elegidos, y asumamos e invitemos a todos a la
participación (repito, en cualquier área) a que sea creativo, productivo,
poético, la comprensión y el acercamiento deberán confluir. Pero si se le sigue
otorgando la solemnidad, el sentido hierático y sólo novedoso que mantiene en la
actualidad, difícilmente encontraremos confluencia alguna. Si por novedad es
(vicio de la modernidad y de la moda) todo acaecer es nuevo, es originario y
tiene valor para todos por igual. ¿O es que este presente ya no es pasado y
estamos haciendo futuro?
Aquí les dejo mi rememoración, mi huella, mi recuerdo.
Theowald
D’Arago |