Tania Hernández

Autobiografía 

Nací en Maracaibo, por allá en un barrio en una casa muy pobre, me hubiera gustado nacer en una caja de creyones para dejar un lindo crespúsculo al final de la cañada donde viví. He estudiado muchas cosas inútiles bajo la mirada cómplice y la sonrisa complaciente de mi madre, entre esas están: Dibujo, Sociología, Arte, Pintura, Música. De todas esas cosas estudiadas, la única que me ha ayudado a ganarme la vida (yo no se si la vida se gana o se tiene) ha sido la Docencia y el Pensamiento (que la Universidad llama Investigación).

De pequeña nos vinimos a Caracas, a un pequeño apartamento con mi familia, y unos ratones, que cuando estudiaba Sociología se la pasaban comiendo mis libros, por lo menos compartían mi gusto por la lectura, sobre todo aquellas que tenían que ver con el Materialismo Histórico, la Dialéctica (a Marx casi le comen la barba un día).

Mis amigos siempre han tratado de comprender lo que hago, no se si por que ven algo de artista en mí, o porque creen que le meto al loco, que a la larga para muchos es lo mismo. Los cierto es, que entre perseguir golondrinas y meterle a la Dialéctica, comprendí lo triste de  las casas elegantes y lo alegre y colorido de los ranchos, que dicho sea de paso, de noche me guiñaban los ojos como queriendo revolucionar mi alma. Había tantos ranchos que si alguien quería visitarme, yo tenía que hacerles un dibujito para que pudieran encontrarme.

Ahora vivo en un lindo atardecer, y todavía pienso en los ratones que se comían mis libros, me dicen que algunos se metieron a poetas y se alimentan de flores, y otros que comieron más Marxismo, decidieron expropiar sus alimentos en las casas de esas ricas señoras,  y correr detrás de ellas.

Hoy pinto estos lienzos llenos de alegrías  y sobre todo de vida, para encontrarnos con ella no sólo en sus sueños sino en sus circunstancias…

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